martes, 30 de junio de 2009
jueves, 25 de junio de 2009
martes, 23 de junio de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
BARBARROJA, Sala La Bola, Cáceres, 12-06-09.

Barbarroja es una de esas formaciones que practican un heavy rock que mira al pasado muy en la onda de bandas como Beethoven R. o Piel De Serpiente, aunque a día de hoy están un escalón por debajo en cuanto a calidad.
Su set se centró, como era de esperar, en su segundo y último disco, “Rompiendo Cadenas” (2008), aunque también tuvieron espacio para deleitarnos con retazos de su ópera prima.
Comenzaron con “Siempre Estaremos”, una declaración de intenciones ideal para abrir o para cerrar, según se mire. Continúan con “Atrapado”, otro corte de su último lanzamiento, para seguir con dos cortes de su primer disco. Tengo que reconocer que he escuchado vagamente su ópera prima, por lo que no puedo referirme a ella con la precisión conveniente. Lo primero de su primer álbum fue “Tu Obsesión”, lo segundo, creo recordar, “Ídolos”.
Aunque a la banda se la ve asentada en su rol de quinteto (antes eran cuatro), tristemente, a estas alturas de show, el sonido no había acompañado como debiera ser menester.
Inmediatamente llegaba la primera versión de la velada con “Concierto Para Ellos” de Barón Rojo. Pero esta vez no estaba el Sherpa para subirse con ellos al escenario como poco tiempo antes hizo en una de las fiestas de presentación del Festival del Oeste. Imagino que seguirán tocándolo en vivo, pues les queda bastante bien.
Tiran de nuevo de cosecha propia con “Lady Superstar” (un tema que te lleva directamente a los años ochenta) y “Pequeño Diablo”, antes de deleitarnos con uno de los momentos infaltables en las actuaciones de Barbarroja: “I Want Out” de Helloween. Este tema cuenta con la peculiaridad de que el vocalista Carlos toca el melódico riff con un violín eléctrico.
Sigue el espectáculo con “Hasta Nunca”, después de la cual retornan al primer álbum con “Pecado O Rock And Roll”. Ahora ya sí, la fundamental y single de su “Rompiendo Cadenas” es uno de los mejores momentos de la noche. Estoy hablando de “
En definitiva, un concierto entretenido aunque estoy convencido de que esta banda puede dar más de sí. Lo mejor, que haya conciertos de este tipo y lo peor, la poca afluencia de público pese al bajo coste de las entradas debido en parte a una publicidad más bien escasa.
viernes, 12 de junio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
AC/DC Estadio José Alvalade, Lisboa, 03-06-09.
No sé a qué hora llegamos a la capital lusa mas era por la tarde, una tarde soleada, pero no muy calurosa. Fue entonces cuando fui testigo de dos hechos cuanto menos llamativos. Por un lado, conocí “el bar más extraño del mundo”, un garito en el que ¡no vendían cerveza! Subsanado el repentino problema procedimos a refrescarnos al tiempo que asistíamos in situ a la ceremonia bautismal de Sir Kuak II. Estábamos ante el advenimiento al mundo del metal de tan curioso personaje, que no es moco de pavo. En todo caso, moco de pato. Si queréis conocerle, he aquí su morada cibernaútica: http://www.patosuicida.wordpress.com/
Dejando a un lado las vicisitudes pre-concierto, es el momento de adentrarnos en el estadio y comenzar a contemplar lo que allí acontecía. Los australianos ahora tiran de bandas locales para que les abran los conciertos. La primera no sé como se llamaba, algo así como la segunda. Dos bandas que cantaban en portugués y que pueden presumir de telonear a AC/DC. Pero ya está.
Cuando aún no había caído la noche, se oye la primera sonora ovación del evento. Se atisbaba el arranque del show con una enorme locomotora en el fondo del escenario que echaba humo, mucho humo, al tiempo que petardeaba sonoramente y, simultáneamente, las pantallas gigantes proyectaban unos dibujos animados inspirados en la banda. Es cuando todos cogemos el tren al ritmo de “Rock N´ Roll Train”, el primer single del último disco. El mismo tren que nos lleva a un infierno que no es tan malo como nos lo pintan, “Hell Ain´t A Bad Place To Be”. El sonido estaba siendo espectacular. La noticia hubiera sido lo contrario. El primer tema imperecedero e imprescindible de la velada es “Back In Black”. Con el público emocionado, que mejor momento para meter “Big Jack”, el primer referente de su desafortunado último disco y que para desgracia de los fans no sería más que el primero de cinco. Pero ya sabemos que no viven del cuento y que tienen nuevo disco, sí, el tercero en casi 18 años.
“Dirty Deeps Done Dirt Cheap” de nuevo provoca el delirio, lo mismo que “Shot Down In Flames”. “Thunderstruck” no podía ser menos. Continúan danto tregua a “Black Ice” con el tema homónimo. Brian nos cuenta brevemente una de las virtudes de la chica a la que va dedicada la siguiente pieza. Es “The Jack” y en el grueso del tema hay tiempo para que Angus nos muestre su cuerpo atlético en el típico streptease. Esta vez los gayumbos eran de AC/DC. Me pregunto si serán los mismos en cada concierto… Hay quien le da un respiro a los músicos con un solo de guitarra, de bajo o de batería, pero eso es impensable del conjunto australiano. Es más, Phil Rudd debía estar exhausto.
Otro de los detalles del escenario era una larga pasarela central que se metía entre los fans y que desembocaba en una especie de cuadrilátero. Recorriendo dicha pasarela con un carrerón, Brian Johnson termina colgado del campanón. No hace falta decir lo que viene ahora o sí, “Hell Bells”, que enlaza de inmediato con “Shoot To Thrill”. En la oscuridad cada vez se contemplan más y más cuernos luminosos, mientras se sucedían temas como “War Machine”, “Dog Eat Dog” (creo recordar que esta no la tocaron en la anterior venida) o “Anything Goes”, siendo los temas del último álbum los que el personal acogía de un modo más frío y distante. Suena ahora “You Shock Me All Night Long”, mi tema favorito de ellos. “TNT” es otro puro ejercicio de nostalgia.. Una gigantesca muñeca hinchable, de desproporcionadas ubres, asomaba a las lindes del ferrocarril mientras que la pasarela llevaba tiempo convertida en el hábitat natural del modelo Angus Young, que con “Whole Lotta Rosie” encuentra uno de los puntos de mayor desenfreno. El guitarrista remata ese tema con un solo de guitarra.
Aunque el rock ya se había hecho hace tiempo le llegaba la hora a “Let There Be Rock”, otro de los temas en los que encontramos a Angus pleno en su desaforo dentro del cuadrilátero central, con un pequeño truco incluido. A estas alturas, Brian Johnson comenzaba a flojear y en “Let There Be Rock” se podía dar fe de ello. Esta recta final del show estaba destinada para clásicos y uno de los que no podía faltar era “Highway To Hell”, pero estaba claro que aún quedaba un tema. Con doce cañones por banda y fuegos de artificio ponían la rúbrica a la actuación con “For Those About To Rock (We Salute You)”. No salieron a despedirse ni nada de eso.
Atendiendo al set-list elaborado y todo lo acaecido concluyo que: desde “The Razor´s Edge” (1991) no han sacado un disco a la altura de una gran banda, hecho que queda patente en la elección del repertorio, quedando fuera cualquier cosa relacionada con “Ballbreaker” o “Stiff Upper Lip”. Asimismo, pienso que deberían orear algún que otro clásico y no recurrir siempre a los mismos. AC/DC es un grupo con un legado enorme y deberían demostrarlo. También opino que deberían haber variado un poco el set-list en este nuevo tramo de la gira.
miércoles, 27 de mayo de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
BARÓN ROJO "VOLUMEN BRUTAL" (1982).

En febrero de 1982 se pondría a la venta “Volumen brutal”, con una cubierta diseñada por Juan Luis Botella y una contraportada con una foto de Martin J. Louis en el Marquee londinense.
Parte de la historia de este disco gira en torno a la figura de Ian Gillan. Cuando el vocalista fue a actuar a Madrid brindó la oportunidad de utilizar sus estudios (los Kingsway londinenses) a una prometedora banda de rock duro que tenía que grabar su segundo Lp: Barón Rojo. El éxito de la anterior obra, “Larga Vida Al Rock N´ Roll”, que obtuvo el Disco de Oro, proporcionó al grupo una posición privilegiada en cuanto a lo económico, en vistas a una continuación con más presupuesto. Las demos de “Volumen brutal” vaticinaban un álbum sensacional. Era cuestión de jugársela y, Antonio Ortega (de Zafiro), arriesgó.
Los Barones fueron la primera formación nacional de Heavy que se abrió paso en Inglaterra, cuna del Heavy Metal y paraíso de los metaleros en plena eclosión de la NWOBHM. Otro personaje importante en esta historia fue Robert Mills. Él fue el principal artífice de que los madrileños tuvieran como invitados a gente como Bruce Dickinson, John Sloman, Mel Collins o Colin Town; el metal hispano ya sabía lo que era descargar en el Marquee Club, en Greyhound o tocar en agosto de ese año en el Reading Festival (al lado de Iron Maiden, Gary Moore, Twisted Sister, Marillion y M.S.G), así como telonear giras británicas como la de Hawkwind. Incluso los madrileños ya copaban portadas como la de la publicación inglesa Kerrang! Todo esto, sumado a la acogida del público inglés les impulsó para poder alzarse en la cúspide.
Este impacto en Inglaterra supuso que el disco se grabase en castellano e inglés (el sello Kamouflage se encargó de distribuir la edición inglesa por toda Europa). Todo el proceso en los estudios de Ian Gillan se llevó a cabo en menos de dos semanas. De allí salieron clásicos imperecederos. Todas y cada una de las canciones que conforman “Volumen brutal” son himnos, desde “Incomunicación” a “Las flores del mal”, desde “Resistiré” a la instrumental “El Baron vuela sobre Inglaterra” (y vaya si volaba). “Los rockeros van al infierno” sonaba en todas las discotecas estatales. “Concierto para ellos” era otro temazo que tributaba a las grandes pérdidas del género y dejaba entrever de dónde había venido todo. Pero sin duda, los principales protagonistas fueron José Luis Campuzano ‘Sherpa’, Armando y Carlos de Castro, y Hermes Calabria, que habían dado vida a un disco histórico; insuperable en lo que a metal nacional respecta, y ahí sigue... Ha vendido más de 2 millones de copias en todo el mundo.
lunes, 18 de mayo de 2009
viernes, 15 de mayo de 2009
domingo, 10 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
ANGELUS APÁTRIDA, Sala Berlín, Cáceres, 28-03-09.

Se vaticina el final de la calma cuando Guillermo Izquierdo (cantante y guitarrista), David García (guitarrista), José Izquierdo (bajista) y Víctor Valera (batería) se posicionan en el reducido escenario. Desde el comienzo con “Vomitive” (un tema que me recuerda enormemente a Testament), el grupo expone todo su poderío a la vez que enseña al personal toda una lección de cómo hacer Thrash Metal clásico sin sonar caducos. “In The Heart Of Nations” es el segundo corte con la que nos deleitan al que le sigue mi tema favorito de ellos, “The Calm”, una canción que lo único que tiene de sosegado es el título y que espero perdure por siempre en sus repertorios. La velocidad musical alcanza cotas aún mayores con “Energy” para regocijo de la concurrencia, que se la ve disfrutar de lo lindo.

Tras comenzar con cuatro temas de su último disco, llegaba el primer recuerdo de su anterior obra con “Backbone Crusher”, otro temazo que aúna los ingredientes básicos para erigirse como esencial. “Fuck You” es otro ejemplo de por qué Ángelus Apátrida es quizá, la banda más señera del revival thrash que se vive desde hace unos años en nuestro país.

Poco a poco, iban dejándose caer temas como “Corruption”, “Give ´em war”, “So unjustly” o “The Thornmaker”. Thrash Metal elaborado, en la más pura tradición de bandas como Megadeth o Testament, arropados por una voz superefectiva y fortalecidos por una actitud encomiable sobre el escenario.

Llegamos ahora a la interpretación del primer cover de la noche, precisamente de Megadeth: “Five Magics”, una canción que les queda bastante bien en directo y, ya que los huestes de Mustaine no la tocaron en su última venida, pues mejor que mejor.
Ya nos íbamos adentrando en la recta final y aquí ni bises, ni leches: todo del tirón. “Never Forget”, “Versus The World” y “Hereditary Genius” continúan la senda marcada desde el inicio: tralla sin descanso con unas letras que chirrían en el oído musical de lo políticamente correcto. Pero esto no podía acabar ahí y la aclamada “Thrash Attack” alimentaba más el ya de por sí disfrute del personal.

Cuando todo parecía llegar a su fin con “Thrash Attack”, la banda rescató un tema que, como el propio Guillermo quiso recordarnos, llevaban tiempo sin tocar. Se trataba de “Domination”, el tema de Pantera con el que honran con hondura el legado de Dimebag Darrell (tanto esta versión como la de Megadeth no figuraban en el set-list previsto). Con ella se ponía el punto y final a una actuación de la que uno se va plenamente satisfecho por lo acontecido y, dicho sea de paso, atendiendo a la relación calidad-precio, uno de los mejores shows que he visto en mi vida: sólo 6 euros.



