El 6 de agosto de 1945 tuvo lugar una de las atrocidades más sonoras de la historia de la humanidad cuando Estados Unidos arrojó la primera bomba atómica de uso militar sobre la localidad japonesa de Hiroshima. El ataque destruyó gran parte de la ciudad, causando la muerte de unas 140.000 personas en total hacia finales de ese mismo año. El número de víctimas se incrementaría con las secuelas que dejó la radiación. Tres días después, Nagasaki sería el objetivo de otro inmisericorde ataque. La alargada sombra de esas bombas y la amenaza de una tercera guerra mundial sumió al mundo en una paranoia colectiva que el rock duro nunca pasó por alto. Pero volviendo a aquellos fatídicos días de 1945, no resulta complicado encontrar una interminable lista de canciones basadas en este horroroso capítulo bélico. Por ello, hemos recopilado meticulosamente una decena de ellas, procurando que el enfoque de las mismas difiera, por mucho que todas ellas converjan en un denominador común. De este modo, vamos a rememorar el suceso en sí, la maquinación del artefacto, la hipocresía política, el bombardero, el piloto, la bomba, sus consecuencias… Pasen y lean.
ALCATRAZZ: «Hiroshima Mon Amour»
Graham Bonnett se engalanó con uno de sus llamativos atuendos para cantar «Hiroshima Mon Amour», una emblemática canción de los estadounidenses ALCATRAZZ. Se lanzó originalmente en su álbum debut, No Parole from Rock ‘n’ Roll (1983) y abordó el horror del ataque con bomba atómica a Hiroshima, describiendo la fuerza destructiva del arma nuclear como una bola de fuego que avergonzó al sol y quemó sombras en el suelo. Asimismo, cuestiona cómo la sociedad justificó el uso de la bomba diciendo que terminaría la guerra, reflejando el dolor y la tragedia humana de un vergonzante evento histórico. Todo ello con la guitarra de un jovencísimo Yngwie Malmsteen.
BARÓN ROJO: «Hiroshima»
La canción «Hiroshima» de la legendaria banda madrileña BARÓN ROJO trata sobre el devastador bombardeo atómico de 1945 y el fariseísmo imperante en las guerras. Incluida en su álbum Metalmorfosis (1983), la letra afronta las consecuencias de la destrucción masiva y critica con ironía cómo se puede ser capaz de justificar los genocidios y la violencia extrema bajo el hipócrita argumento de la búsqueda de la paz. La letra también exterioriza una honda inquietud por el porvenir de la humanidad, temiendo que otra guerra mundial podría acabar con ella.
SATAN: «Trial by Fire»
Si obviamos la instrumental «Into the Fire», «Trial by Fire» abriría Court in the Act (1983), álbum debut de los británicos SATAN. Una vez más, la temática versa sobre los devastadores bombardeos atómicos de 1945. La letra de la canción abre referenciando directamente al año en el que se finiquitaba la Segunda Guerra Mundial y narra el destino fatal decidido a miles de kilómetros de distancia, describiendo el momento en el que caen las bombas desde las alturas, con mención explícita al calor de la radiación y cómo nadie pudo escapar ni salvarse de ese «juicio por fuego».
SABATON: «Nuclear Attack»
SABATON, un grupo como el sueco, que abraza como una de sus temáticas principales los conflictos bélicos, no podía eludir un capítulo de la historia mundial de tal calibre. Así es como en «Nuclear Attack», tema incluido en su álbum Attero Dominatus (2006), se encaminan hacia los bombardeos atómicos acaecidos al final de la Segunda Guerra Mundial, atendiendo primero al de Hiroshima (6 de agosto) y después al de Nagasaki (9 de agosto). El vocalista de la banda, Joakim Brodén, ha comentado en conciertos que la canción busca concienciar sobre el poder destructivo de estas armas y el impacto humano que producen.
METAL CHURCH: «Little Boy»
El título de la canción «Little Boy» de los estadounidenses METAL CHURCH alude directamente al nombre en clave de la primera bomba atómica utilizada en un ataque de combate en la historia: la que cayó sobre Hiroshima. En esta pieza de más de ocho minutos, lanzada en su álbum Hanging in the Balance (1993), se aborda el trágico momento desde la perspectiva de un crío japonés que se prepara para ir a la escuela un día apacible, sin ponderar la magnitud de la contienda que asola el mundo. El tema cierra reflexionando sobre el trágico precio del avance científico deshumanizado y el horror que puede provocar. Sí, la humanidad se ha vuelto loca.
ASTRAL DOORS: «Black Rain»
La banda sueca describe este episodio en su canción «Black Rain», enlistada en el disco Astralism (2006). En su letra se hace referencia al bombardero Enola Gay, el avión que lanzó la bomba sobre la ciudad japonesa, y nos sumerge en el caos, el fuego y el dolor provocado por la densa y tóxica precipitación radiactiva de color oscuro que cayó poco después de la explosión. Esa «lluvia negra» que roció y empapó de muerte a Hiroshima, compuesta por hollín, polvo y restos carbonizados.
GRAVE DIGGER: «(Enola Gay) Drop the Bomb»
El bombardero estadounidense que dejó caer el terror era un Boeing B-29, que terminó siendo bautizado como Enola Gay. El piloto, el coronel Paul Tibbets, puso ese nombre al avión en honor a su progenitora. En su primer disco, War Games (1984), los teutones GRAVE DIGGER incluyeron el tema «(Enola Gay) Drop the Bomb», que se mete en el pellejo de Tibbets para descubrir su triste misión. Le hicieron creer que Dios y la verdad estaban de su parte. Sea como fuere, pasó a la historia como el ejecutor de uno de los actos más inhumanos desde que Cristo perdió el mechero.
RUSH: «Manhattan Project»
Todo tiene un antes, un durante y un después. El Proyecto Manhattan fue un programa confidencial ideado por los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, cuyo fin era crear la madre de todas las bombas. El cabecilla de los científicos fue Robert Oppenheimer y el centro de operaciones y diseño se ubicó en Los Álamos, Nuevo México. Los canadienses RUSH se centraron en este hecho a la hora de componer «Manhattan Project» —lanzada en su álbum Power Windows (1985)—, una canción que retrata los días finales del conflicto y la labor de unos científicos trabajando en complejos secretos para elaborar el arma definitiva que dirimiera el resultado de la guerra. Esto vino antes. Ya sabemos lo que vino después.
SODOM: «Little Boy»
Otros a los que les gusta tratar de temas bélicos en sus composiciones son los germanos SODOM. Aunque a su líder Tom Angelripper le pirra más la Guerra de Vietnam, también reflejó su visión sobre la tragedia de Hiroshima. Es así como incorpora «Little Boy» al listado de temas incluidos en M-16 (2001), pero lo hace de un modo simbólico, equiparando la inocencia de un niño («el pequeño muchacho»), con la macabra ironía de la denominación del arma de destrucción masiva. La letra no tiene desperdicio.
SHERATÁN: «Nunca (Agosto 1945)»
Uno de los temas más aclamados del catálogo de los extremeños SHERATÁN es «Nunca (Agosto 1945)», un rabioso alegato antibelicista que critica duramente el lanzamiento de la bomba atómica sobre Japón aquel verano de 1945. Detalla los efectos dantescos del impacto del artefacto y el sufrimiento de las víctimas, repudiando enérgicamente el máximo símbolo del terror, la destrucción total y la demencia de la guerra. Lanzada en el álbum Reencarnación (2006), esta canción sí que era la bomba.
Diego González.











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