El vocalista germano Michael Kiske se une a Chris Jericho para debatir en profundidad sobre uno de los álbumes más incomprendidos de la historia de HELLOWEEN: Chameleon (1993). Kiske explica el cambio musical del grupo, por qué Chameleon se asemejaba más a tres álbumes en solitario que a un disco de una banda propiamente dicho y cómo un aspecto como la producción puede ser crucial a la hora de repercutir en el resultado final y la consiguiente aceptación del público.
En Chameleon, la banda dejó atrás el power metal para apostar por un rock experimental, temas cercanos al por y arreglos acústicos o de viento. Hablando de su incomprensión por parte de los fans, Kiske comentó: «Conmigo pasaría lo mismo si alguna de las bandas que me gusta cambia de completamente de dirección de repente. Quiero decir, lo entiendo, lo entiendo. Pero con el tiempo la gente se ha aficionado y hoy en día le gusta a mucha más gente. No es mi favorito. Me gustan las canciones, pero en mi opinión no era realmente el disco de una banda. Era como si cada uno estuviera haciendo lo suyo. Yo hice mi material en solitario, también Roland. Ya sabes, me refiero al modo en que trabajamos en las canciones, que no era como en los Keeper donde realmente éramos una banda funcional. Pero otra vez, fue realmente interesante creativamente. Quiero decir, siempre hicimos lo que nos parecía correcto en ese momento y lo que era posible en ese momento. Lo mismo pasó con Chameleon y Pink Bubbles. Contratamos a un productor diferente, que no era como Tommy Hansen en los álbumes de Keeper, quien sí los llevó a otro nivel. Estábamos experimentando. Las cosas cambiaron mucho en el estudio. No hicimos eso con Chris Tsangarides alrededor de Pink Bubble. Así que fue una especie de regrabación de las demos sin mucha creatividad. Y por eso ese disco sonó como sonó, ya sabes, pero fue lo mejor que se pudo hacer en aquel entonces. Siempre es así, se refleja dónde estás y así es Chameleon. Quiero decir, me encanta por las canciones, pero entiendo que fue difícil para el público porque Pink Bubbles ya sonaba muy diferente, ya sabes, sin Kai, y luego estaba Roland, que tenía un estilo diferente no solo de tocar la guitarra, sino también de componer, y luego un productor diferente que no fue de mucha ayuda para mantener el sonido de Keeper. Pero todos estos cambios no fueron planeados. Es igual que el resultado final de los discos. Así que, en realidad, me gustan todos por lo que son, ¿sabes?, porque creo que son una expresión honesta de dónde se encontraba la banda en ese momento, y eso es todo lo que se puede hacer».
También se refirió a otro aspecto de la producción de Chameleon: «Teníamos instrumentistas de viento. Creo que ese disco debería gustar más al mercado estadounidense, hasta cierto punto, porque tiene más producción. Y eso fue emocionante. Creo que todavía tengo algo de material grabado por ahí. Tengo que ver si aún existe, porque estas cintas no duran mucho. Y es bastante antiguo»
Si ya Kiske dejó entrever que en aquella época cada uno iba por su lado en la banda, también dejó caer el pasotismo de los miembros del grupo con aspectos como la portada: «No estábamos todos juntos y se suponía que todos debíamos hacer una sugerencia. Cada uno debería tener su idea, no sabíamos qué hacer con la portada. Así que se suponía que todos debían proponer algo. Nadie hizo nada excepto yo. Ya sabes, hice estas cosas con los colores y pensé que quedaba bien. Así que esa terminó siendo la portada, pero solo porque nadie más hizo nada, ¿sabes?».
Explicando el título del álbum dijo que «la idea de Chameleon vino por cómo nos transformamos musicalmente cuando lo escuchas. Es como un camaleón cambiando de colores».
Puedes escuchar la charla completa en el podcast de Chris Jericho.


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