miércoles, 27 de mayo de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
BARÓN ROJO "VOLUMEN BRUTAL" (1982).

En febrero de 1982 se pondría a la venta “Volumen brutal”, con una cubierta diseñada por Juan Luis Botella y una contraportada con una foto de Martin J. Louis en el Marquee londinense.
Parte de la historia de este disco gira en torno a la figura de Ian Gillan. Cuando el vocalista fue a actuar a Madrid brindó la oportunidad de utilizar sus estudios (los Kingsway londinenses) a una prometedora banda de rock duro que tenía que grabar su segundo Lp: Barón Rojo. El éxito de la anterior obra, “Larga Vida Al Rock N´ Roll”, que obtuvo el Disco de Oro, proporcionó al grupo una posición privilegiada en cuanto a lo económico, en vistas a una continuación con más presupuesto. Las demos de “Volumen brutal” vaticinaban un álbum sensacional. Era cuestión de jugársela y, Antonio Ortega (de Zafiro), arriesgó.
Los Barones fueron la primera formación nacional de Heavy que se abrió paso en Inglaterra, cuna del Heavy Metal y paraíso de los metaleros en plena eclosión de la NWOBHM. Otro personaje importante en esta historia fue Robert Mills. Él fue el principal artífice de que los madrileños tuvieran como invitados a gente como Bruce Dickinson, John Sloman, Mel Collins o Colin Town; el metal hispano ya sabía lo que era descargar en el Marquee Club, en Greyhound o tocar en agosto de ese año en el Reading Festival (al lado de Iron Maiden, Gary Moore, Twisted Sister, Marillion y M.S.G), así como telonear giras británicas como la de Hawkwind. Incluso los madrileños ya copaban portadas como la de la publicación inglesa Kerrang! Todo esto, sumado a la acogida del público inglés les impulsó para poder alzarse en la cúspide.
Este impacto en Inglaterra supuso que el disco se grabase en castellano e inglés (el sello Kamouflage se encargó de distribuir la edición inglesa por toda Europa). Todo el proceso en los estudios de Ian Gillan se llevó a cabo en menos de dos semanas. De allí salieron clásicos imperecederos. Todas y cada una de las canciones que conforman “Volumen brutal” son himnos, desde “Incomunicación” a “Las flores del mal”, desde “Resistiré” a la instrumental “El Baron vuela sobre Inglaterra” (y vaya si volaba). “Los rockeros van al infierno” sonaba en todas las discotecas estatales. “Concierto para ellos” era otro temazo que tributaba a las grandes pérdidas del género y dejaba entrever de dónde había venido todo. Pero sin duda, los principales protagonistas fueron José Luis Campuzano ‘Sherpa’, Armando y Carlos de Castro, y Hermes Calabria, que habían dado vida a un disco histórico; insuperable en lo que a metal nacional respecta, y ahí sigue... Ha vendido más de 2 millones de copias en todo el mundo.
lunes, 18 de mayo de 2009
viernes, 15 de mayo de 2009
domingo, 10 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
ANGELUS APÁTRIDA, Sala Berlín, Cáceres, 28-03-09.

Se vaticina el final de la calma cuando Guillermo Izquierdo (cantante y guitarrista), David García (guitarrista), José Izquierdo (bajista) y Víctor Valera (batería) se posicionan en el reducido escenario. Desde el comienzo con “Vomitive” (un tema que me recuerda enormemente a Testament), el grupo expone todo su poderío a la vez que enseña al personal toda una lección de cómo hacer Thrash Metal clásico sin sonar caducos. “In The Heart Of Nations” es el segundo corte con la que nos deleitan al que le sigue mi tema favorito de ellos, “The Calm”, una canción que lo único que tiene de sosegado es el título y que espero perdure por siempre en sus repertorios. La velocidad musical alcanza cotas aún mayores con “Energy” para regocijo de la concurrencia, que se la ve disfrutar de lo lindo.

Tras comenzar con cuatro temas de su último disco, llegaba el primer recuerdo de su anterior obra con “Backbone Crusher”, otro temazo que aúna los ingredientes básicos para erigirse como esencial. “Fuck You” es otro ejemplo de por qué Ángelus Apátrida es quizá, la banda más señera del revival thrash que se vive desde hace unos años en nuestro país.

Poco a poco, iban dejándose caer temas como “Corruption”, “Give ´em war”, “So unjustly” o “The Thornmaker”. Thrash Metal elaborado, en la más pura tradición de bandas como Megadeth o Testament, arropados por una voz superefectiva y fortalecidos por una actitud encomiable sobre el escenario.

Llegamos ahora a la interpretación del primer cover de la noche, precisamente de Megadeth: “Five Magics”, una canción que les queda bastante bien en directo y, ya que los huestes de Mustaine no la tocaron en su última venida, pues mejor que mejor.
Ya nos íbamos adentrando en la recta final y aquí ni bises, ni leches: todo del tirón. “Never Forget”, “Versus The World” y “Hereditary Genius” continúan la senda marcada desde el inicio: tralla sin descanso con unas letras que chirrían en el oído musical de lo políticamente correcto. Pero esto no podía acabar ahí y la aclamada “Thrash Attack” alimentaba más el ya de por sí disfrute del personal.

Cuando todo parecía llegar a su fin con “Thrash Attack”, la banda rescató un tema que, como el propio Guillermo quiso recordarnos, llevaban tiempo sin tocar. Se trataba de “Domination”, el tema de Pantera con el que honran con hondura el legado de Dimebag Darrell (tanto esta versión como la de Megadeth no figuraban en el set-list previsto). Con ella se ponía el punto y final a una actuación de la que uno se va plenamente satisfecho por lo acontecido y, dicho sea de paso, atendiendo a la relación calidad-precio, uno de los mejores shows que he visto en mi vida: sólo 6 euros.


