El 8 de marzo de 1957 nacía en Londres Clive Ronald Burr, un baterista cuya fama siempre estará íntimamente ligada a IRON MAIDEN. Tras haber militado en SAMSON, banda que también contaba entre sus filas con Bruce Dickinson —futura voz de IRON MAIDEN—, Clive Burr, pasó a coger las baquetas en la legendaria banda británica. Aunque no fue el baterista original, Burr tocó en sus tres primeros álbumes Iron Maiden (1980), Killers (1981) y The Number of the Beast (1982). Tres referencias ineludibles para los amantes del género metálico. Sin embargo, fue despedido en 1982 por las exigencias profesionales que requería una banda en pleno crecimiento. Su actitud y desatada vida personal empezaron a afectar a su desempeño en vivo, lo que provocó que Steve Harris (bajista y líder de IRON MAIDEN) se viera obligado a prescindir de él pese a ser un gran músico y amigo. Es entonces cuando es reemplazado por Nicko McBrain, en lo que a la larga supondría una curiosa especie de intercambio, ya que Burr se unió a TRUST sustituyendo a McBrain, aunque antes, en ese mismo 1983, Burr había pasado fugazmente por los inicios de ALCATRAZZ, mas no le cuadró que en Estados Unidos se instalara el cuartel de operaciones de la banda de Graham Bonnet.
Más cerca le quedaban los franceses TRUST, con quienes llegó a grabar dos álbumes: Idéal (1983) y Man’s Trap (1984), pero tuvo a bien salir de la banda para montar su propio y nuevo proyecto. Es cuando aparece en escena el nombre de STRATUS —primero conocidos como CLIVE BURR’S ESCAPE y después brevemente como TYGON y STRATAS—, lanzando un disco titulado Throwing Shapes, que aterrizó en el mercado japonés en 1984, ampliando la cobertura territorial un año después. Allí, junto a él, militaron los hermanos Troy (PRAYING MANTIS) y el cantante Bernie Shaw (ex GRAND PRIX), que poco tiempo después pasaría a convertirse en el actual y más longevo vocalista de URIAH HEEP. Una pena que este álbum de rico hard rock melódico quedara tan olvidado. Eso sí, la película de Troma Class of Nuke 'em High (Mutantes en la universidad, en tierras españolas) incorporó una canción del álbum, «Run for Your Life», a su banda sonora.
Su siguiente paso musical lo da uniéndose a una banda de ilustres nombres llamada GOGMAGOG. En ella se reunieron Paul DiAnno (voz), Pete Willis (guitarra), Janick Gers (guitarra), Neil Murray (bajo) y el propio Burr para la grabación de un EP llamado I Will Be There (1985). Semejante alineación de estrellas no debiera pasar desapercibido y los nombres de los protagonistas aparecieron rotulados en la portada del lanzamiento. El de Gers lo escribieron mal, por cierto. Está claro que era el más desconocido en la época, pero la chapuza quedó para la posteridad. Y, lamentablemente, este proyecto quedó en agua de borrajas.
Una vez más se involucra en otro proyecto de músicos reputados. Es el momento de DESPERADO, donde compartió alineación con Dee Snider (voz), Bernie Tormé (guitarra) y Marc Russell (bajo). Grabaron unas demos que vieron la luz en 1990, aunque esta colaboración tardó en fructificar debido a una ruptura con la discográfica encargada del lanzamiento y no hubo álbum de DESPERADO hasta 1996, cuando se publicó Bloodied, but Unbowed. Asimismo, es también a finales de los 80 cuando se une a ELIXIR, con quienes graba Lethal Potion (1990), un álbum que se vería reeditado con cuatro temas de las mismas sesiones con el título de Sovereign Remedy (2004). Después pasaría a formar parte de PRAYING MANTIS, uniéndose en 1995, cuando la banda se encontraba promocionando su álbum To the Power of Ten. Por ello aparece en el videoclip de la canción «Don’t Be Afraid of the Dark», pese a que las líneas de batería fueran de Bruce Bisland, que se acababa de marchar. Sin embargo, en el siguiente álbum en vivo de PRAYING MANTIS, Captured Alive in Tokyo City (1996), sí que prestó su desempeño como músico, quedando esta actuación en el país del sol naciente como su último registro grabado.
En 2001, le asestaron el palo más gordo al diagnosticarle esclerosis múltiple. Sus antiguos compañeros de IRON MAIDEN trataron de ayudarle con el tratamiento propulsando una serie de conciertos benéficos al tiempo que ponían en funcionamiento la Clive Burr MS Trust Fund, para recaudar caudales para los costes de su enfermedad. Además, en señal de agradecimiento, Burr siempre se dejaba ver en cualquier evento propuesto para ayudarle. Tristemente, todos dejamos de verle el 12 de marzo de 2013, cuando su corazón dejó de latir en su casa de Londres por culpa de esa maldita enfermedad. Casualmente, la fecha coincidía con el quincuagésimo séptimo cumpleaños de Steve Harris. Clive acababa de cumplir los 56 hace apenas cuatro días. Pero desde que él no está ya nadie puede decir, «yo toqué la batería en The Number of the Beast».
Diego González.


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